Talleres en Familia

Las Formas en el Parque de las Ciencias. Laboratorio experimental para personas de 1 a 3 años.

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El pasado sábado, 7 de febrero, celebramos en el Parque de las Ciencias Andalucía de Granada, un taller experimental y sensorial de Arquitectura para niños y niñas de 1 a 3 años, acompañados de sus padres y madres, relacionado con las formas.

Debemos reconocer que antes del comienzo estábamos realmente emocionados. Esto es debido a la edad de los participantes y el respeto que nos merecen las personas de esa edad y, por otro lado, estaba la responsabilidad de corresponder a la confianza depositada en nosotros por los responsables de Educación del parque. Es la primera vez que se hacía una actividad de estas características en el parque para gente tan pequeña, y es una gran responsabilidad para nosotros. Admiramos el trabajo del departamento de Educación y no queríamos defraudarles.

Al dar la bienvenida a las familias, les repetimos que nosotros pensamos que todos los niños son creativos e inteligentes. Todos. En eso nos basamos para desarrollar nuestras propuestas. Pero, esta vez, además, pensábamos la enorme capacidad de los chicos y chicas de esta edad de descubrir el mundo a través de los sentidos. Les propusimos y taller experimental y sensorial. Durante treinta minutos ellos iban a escuchar música, ver imágenes relacionadas con las formas, tocar elementos de diferentes texturas y experimentar la sensación producida por distintos espacios asociados a determinadas formas geométricas. Todo esto debían hacerlo con total libertad, con la única condición de no molestar al de al lado. Aconsejamos a los mayores acompañar y no dirigir, observar y disfrutar.

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Nuestra propuesta ya la habíamos llevado a cabo en dos ocasiones: Una vez en la escuela infantil Giner de los Ríos, en Córdoba, en aulas con niños y niñas solos con sus educadoras y otra vez en “Esta por mamá”, con menores acompañados de sus madres (porque solo fueron madres).

Los asistentes entran en una sala enmoquetada, donde hay dispuestos una casa de cartón, dos tipis rudimentarios y una tienda de campaña con forma de iglú. Con estas estructuras pretendemos que experimenten las sensaciones que producen lo espacios que delimitan formas cuadradas, triangulares y esféricas.

En el suelo, repartidas aleatoriamente, hay pelotas de varios tamaños y texturas, pequeñas pirámides de distintos materiales y esponjas cuadradas. Queremos que las toquen y con el tacto, se acerquen a estas formas elementales.

Sobre la pantalla, enorme, situada al fondo de la sala, proyectamos un montaje audiovisual, realizado con imágenes de objetos en movimiento, fotografías de construcciones tomadas por La casa de Tomasa e ilustraciones de libros que tienen que ver con el tema del taller. Con las fotos, los niños y niñas ven edificios con formas similares a las estructuras que tienen delante en ciudades tan distintas cómo Valencia, París, Florencia, Córdoba, Berlín, Lisboa o Gurabo. Las ilstraciones muestran el trabajo de Deneux, Pacovska, Geis, Noel Daniel y Capdevilla y Olaberri.

La música que acompaña la proyección pretende también trasladar sensaciones asociadas a las formas: música con aristas, acogedora, envolvente, abierta, recogida… (Hisaishi, Tchaikovsky, Handel, Cirque du soleil, Mozart y The Beatles).

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Esa es nuestra propuesta: Que los niños y niñas disfruten de una experiencia sensorial utilizando la vista, el oído, el tacto y la sensación espacial, aprovechando los estímulos a su alcance.

A pesar de la disposición de las estructuras y elementos por la sala, repartidos de forma aleatoria, las familias se colocaron en posición de ver la proyección. Después de unos minutos en los que todos nos adaptamos al nuevo espacio, las luces se apagaron y empezaron las imágenes y la música. La potencia de la pantalla (con las fotografías y el sonido), único foco de luz en la sala oscura y, creemos, la costumbre de participar como espectadores en los espectáculos a los que asistimos, hacen que, al principio, todos estemos pendientes casi exclusivamente de la pantalla, obviando los objetos que nos rodean. Con el paso del tiempo, algunos niños empiezan a coger juguetes del suelo, alguna niña entra en la casa de cartón y un padre mete la cabeza en uno de los tipis… Todavía hay padres y niños que no se mueven. Algunas madres tienen tomadas a sus hijas sobre sus piernas, tan a gusto. Es lo que tiene la libertad, que cada uno hace lo que quiere.

Carmen, de La casa de Tomasa, que es una experta y comprende y respeta perfectamente el ritmo de los niños y las niñas, los observa con una sonrisa. También es cómplice de los padres y madres que, sentados cómodamente en la moqueta, miran a sus hijos sin hacer nada, sólo disfrutan tranquilos, que no es poco.

Emilio, también de La casa de Tomasa, que es más impaciente y entiende menos, se mueve nerviosillo, impaciente por que todos experimenten la magia de los espacios, que descubran las distintas texturas que se les ofrece o que vayan de un sitio a otro tocando y mirando. Mueve alguna estructura de sitio, desplaza alguna pelota para provocar alguna reacción, pero… ¿para qué?. La propuesta está hecha, el espacio es inmejorable, la temperatura es agradable y los padres y madres están relajados, tranquilos y sonriendo. Las niñas y niños,poco a poco, según su necesidad, su curiosidad o sus ganas de aventura, van visitando una u otra estructura, interactuando o no con los otros, se separan de los padres o permanecen recogidos junto a ellos.

Nos encanta este taller.

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Cuando acaba la proyección con los Beatles cantando que “todo lo que necesitas es amor”, todos se quedan con ganas de más. Los responsables del parque, generosos, nos permiten otra proyección más, esta vez con las luces encendidas intentado restar protagonismo a la pantalla y dárselo a los objetos.

Entre ambas sesiones tenemos una pequeña asamblea con los mayores para conocer sus impresiones. La nuestra es que están tranquilos, relajados y disfrutando.

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En un taller con un objetivo tan intangible como favorecer la relación con las formas a través de los sentidos, nuestra evaluación u análisis se basan en sensaciones y percepciones subjetivas.

La primera sensación, mientras recogemos el material, es felicidad: todos los padres y madres han salido agradecidos y sorprendidos.

El siguiente sentimiento es de agradecimiento y de reconocimiento de la valentía demostrada por el departamento de Educación del Parque de las Ciencias de Granada. Han sido valientes y arriesgados por proponer un espacio para pequeños de esta edad (de 1 a 3 años) sin que consista en meterlos en un corral ni ponerlos en fila india para pintarles las caras. Unir las propuestas de libertad, de descubrir el entorno, de estimular sensorialmente, sin dirigir ni manipular, y hacerlo a familias y a peques de esa edad es arriesgado, valiente y admirable, a la vez que necesario.

Coincidimos con ellos en la necesidad de dotar a las familias que visitan el parque, de un espacio donde disfrutar con sus hijos e hijas de esta edad, sin necesidad de estructuras ni elementos sofisticados;sólo utilizando su capacidad para descubrir el mundo a través de los sentidos, el juego y la curiosidad.

Terminamos, cómo siempre, agradecidos a las personas que trabajan en el Parque de las Ciencias. Siempre nos sentimos respetados, queridos, acogidos y apoyados en todas las propuestas por arriesgadas que sean. También nuestra admiración y nuestro afecto hacia ellos no paran de crecer.

Y, por supuesto, agradecidos a los padres y madres que confían en nosotros para gastar una tarde con las personas que más les importan.

Taller familiar de Arquitectura de La Casa de Tomasa en el Parque de las Ciencias de Granada. 2014.

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Vamos a llamar a las cosas por su nombre. Vamos a hacer un taller de AR_QUI_TEC_TU_RA”. Con estas palabras comenzó Paz Posse (Directora de Educación del Parque de las Ciencias de Granada) nuestra presentación en el taller familiar del pasado sábado, día 24 de mayo.

Nos emociona cada vez que Paz habla de nosotros y de nuestro trabajo, por el enorme afecto que le tenemos personalmente y por el tremendo respeto que le tenemos como profesional de la educación. Antes ya habíamos disfrutado de un café con ella y de la tranquilizadora acogida que siempre nos dan en el parque cuando vamos a trabajar.

Eliza Doolitle, interpretada por Audrey Hepburn, en la película “Myfair Lady” de George Kukor, dice al coronel Pickering: “Para el profesor Higgins yo seré siempre una florista porque él me trata siempre como a una florista; pero yo sé que para usted puedo ser una señora, porque usted siempre me ha tratado y me seguirá tratando como a una señora.” Cuando trabajamos en el Parque de las Ciencias de Granada nos sentimos los mejores profesionales de la arquitectura y la infancia, porque así nos tratan. Sabemos que lo hacen por que eso repercute en la calidad que ofrecen a sus visitantes pero son de agradecer todas las facilidades de personas y medios que nos ofrecen.

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Pues ahí estamos en un aula llena de padres y madres con niños y niñas con los ojos bien abiertos dispuestos a pasar una mañana de arquitectura. Nos presentamos y les explicamos que en La casa de Tomasa nos dedicamos a la arquitectura y a la educación, para aprender a relacionarnos con el entorno y a ver el mundo desde otro punto de vista.

El taller va a tratar de las cubiertas, que son como la piel que recubre todos los edificios. Durante las dos horas de actividad vamos a JUGAR (por que creemos que se aprende mejor si disfrutamos), a EXPLORAR (vamos a descubrir cosas que no habíamos visto antes y vamos a verlas desde lugares donde nunca antes hemos estado)y vamos a CREAR (confiamos en que todos los niños y niñas son inteligentes, creativos e imaginativos).

Nos vamos a jugar con 4 madejas de lana de colores y con ellas vamos experimentando el espacio que forman una bóveda, un tejado a dos aguas y una cubierta plana. Por último, tejemos una estructura que nos permite hacer las formas que queremos, jugar y relacionarnos entre todos.

Las risas y las carreras de los niños y niñas se confunde con “Recuerdos de la Alhambra” de Tárrega, que suena de fondo.

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De vuelta al aula, Carmen nos descubre los secretos del pabellón nuevo del parque: Este tiene forma de mano, de forma que acoge y protege; su cubierta esta surcada como los cultivos cercanos de la vega de Granada y la silueta de los lucernarios es muy parecida a la de Sierra Nevada.

Como es mejor experimentarlo, allá vamos. Nos subimos a las cubiertas, vamos a pisar “el techo”. La sensación de estar allí arriba siempre es alucinante. Muy poca gente tiene la suerte de disfrutar desde ese lugar. Se ve la vega en el horizonte y se ve en los surcos de la cubierta, se ve la Sierra al fondo y comprobamos como la silueta de las cristaleras es idéntica, vemos los dedos de la mano que forma el pabellón y se ve toda Granada desde arriba. Nos permite saber dónde estamos, la relación con los pueblos que rodean la ciudad, dónde está la Alhambra, el Sacro monte, el centro y los barrios de la ciudad. Incluso podemos ver el mar de la costa en las placas solares situadas allí arriba. La mezcla de sonidos y la brisa completan una experiencia única.

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Una vez que hemos jugado y entendido qué es una cubierta, una vez que la hemos experimentado y explorado, toca diseñar y construir. Cada asistente dispone de un plano de la planta del edificio y diferentes materiales para proponer la cubierta que quieran. La mañana ha sido estupenda pero la magia empieza ahora. La capacidad de concentración de los menores siempre nos sorprende, la complicidad con sus padres y madres es genial, su imaginación es brutal y la manera de solucionar sus diseños es digna de estudio.

Nuestro trabajo ha terminado. Sólo tenemos que disfrutar del espectáculo maravilloso de personas unidas a través de la arquitectura, compartiendo un rato de ocio de calidad, pendientes los unos de los otros, construyendo algo en común.

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Terminamos con la sensación de haber triunfado. Los asistentes han disfrutado, han aprendido, han desarrollado múltiples inteligencias y se han prestado atención unos a otros durante toda la mañana. Esperamos que también hayan aprendido que nadie tiene que aguantarse con lo que le toca. Nadie tiene que conformarse con la ciudad donde vive, ni con el barrio, ni con la calle donde está su casa, ni con su vivienda, ni con su cole, ni con su clase… Podemos cambiarlo todo.

Si estudiamos, si exploramos y descubrimos, si compartimos la información con otras personas y somos críticos y creativos, proponemos soluciones y trabajamos… si hacemos todo eso, es posible crear espacios mejores para vivir. Si además lo hacemos escuchando a Charlie Parker, tiene que salir algo bueno. Seguro.

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Explora tUmUndO en el Jardín de los patos.

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El pasado sábado 26 de abril tuvimos la suerte de explorar, descubrir, jugar y transformar el Jardín de los Patos ( que oficialmente es conocido como Jardines de la Agricultura).

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Las ideas en las que se basa este Taller de arquitectura en familia de La casa de Tomasa, son tres: explorar, compartir y transformar. Queríamos transmitir principalmente que no tenemos por qué conformarnos con lo que nos rodea y que podemos cambiarlo. La forma que nosotros proponemos para hacerlo es la misma en la que se desarrolla el taller. Primero hay que conocer la realidad y para ello hay que estudiarla y analizarla. Segundo, hay que compartir esa información y escuchar y ver las cosas como las ven otras personas. Y por último, utilizando nuestra creatividad y nuestra capacidad de trabajo proponer una alternativa si lo que vimos no nos gustó o si creemos que podemos mejorarlo.

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Explicamos a las familias que íbamos a salir a explorar un territorio desconocido aunque hubieran pasado por el muchas veces.

Nos empeñamos en decir que queremos que, con nuestro trabajo, las personas vean el mundo “desde otro punto de vista”. Así que, nos dividimos en pequeños grupos de trabajo y, mientras nos presentábamos, nos convertimos en: topógrafos, geólogos, biólogos y zoólogos.

Pensamos que la relación con el entorno comienza en la relación con las personas con las que vamos a compartir la mañana y damos mucha importancia al conocimiento entre las personas que vienen a los talleres.

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Los topógrafos se ocuparon de situar todos los elementos y estructuras que componen el jardín en un plano.

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Los geólogos se encargaron de registrar los diferentes tipos de texturas y materiales del suelo del jardín.

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Los biólogos recogieron muestras de todas las especies vegetales que se encuentran en el sitio.

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Los zoólogos buscaron todo tipo de animales que viven en ese lugar.

Equipados con un plano de situación y las herramientas que su oficio requería, los exploradores salieron al jardín acompañados de sus padres y madres a descubrir.

Es muy emocionante verlos trabajar. Desde el primer momento y con muy pocas explicaciones comprenden su misión y la realizan concienzudamente sin distraerse. Este es un jardín que visitan con frecuencia los niños y niñas que vinieron al taller. Vienen a jugar en los columpios, a dar de comer a los patos y palomas o de paseo. Pero este día no estaban aquí para nada de eso y por eso no se entretuvieron en montarse en los columpios, ni en dar de comer a ningún pato ni, por supuesto, a pasearse. Tenían claro que estaban buscando y registrando información y viendo el jardín “desde otro punto de vista”. Siempre es una gozada verlos disfrutar así.

También es emocionante ver a los padres y madres colaborar en el trabajo de sus hijos e hijas y estar pendientes de que todos estén bien. Nos encantan los padres y madres que vienen a nuestros talleres y todo lo que aprendemos de ellos.

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La primera fase de conocimiento del lugar ya estaba completada.

Con la información y las muestras volvimos a coSfera (el lugar dónde realizamos los talleres en familia) y lo compartimos en un plano más grande dispuesto en el suelo.

Cada uno de los grupos situó en plano la información y las muestra recogidas y se hizo una puesta en común.

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La segunda fase, compartir información y escucha a otras personas, también estaba superada.

Por último, individualmente, cada uno trabajo con un plano de situación y diferentes materiales para imaginar los cambios que querían proponer y ver cómo quedarían en el lugar.

Este momento también es muy interesante. Ver las soluciones que cada pequeño da, ver como resuelven lo se imaginan y observar el uso que cada cual da a los materiales que les proponemos es un disfrute. También permite a los padres y madres relacionarse con ellos de otra manera a la que lo hacen a diario. Nos gusta mucho ese momento en el que las familias comparten un rato de creatividad y de hacer algo juntos (pintando, recortando, doblando, pegando…).

Finalmente, cada uno compartió con los demás sus propuestas y cómo las había diseñado.

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Este taller de explora tUmUndO es la segunda vez que hacemos para las familias y en las dos ocasiones ha resultado emocionante. Las familias disfrutan, aprenden a mirar las cosas de otra manera y, esperamos, comprenden que podemos transformar nuestro entorno.

No tenemos por qué pasear, jugar o vivir en sitios que no nos gustan. No tenemos por qué aguantarnos. Podemos transformar esos lugares. Podemos experimentar y estudiar bien el lugar, podemos compartir información y podemos trabajar para transformar lo que no nos gusta. Si no hacemos nada de eso, solo podremos quejarnos.

 

Las formas en “Esta por mamá”. Taller para mini arquitectos.

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Estaba pendiente que os contásemos el gustazo de mañana que pasamos en “Esta por mamá”, la última vez que estuvimos.

Ellas son muy fans y a nosotros nos encanta la magia tan bonita que hay en esa tienda de Granada. Admiramos su capacidad de innovar, de buscar lo mejor y de ofrecerlo siempre sonriendo. También nos llama mucho la atención como cuidan y buscan a sus clientes, que también son muy especiales. Nos gusta oírles hablar de la gente que compra en su local o que va a las actividades que organizan. La penúltima que han montado es un concierto de rock para bebés con músicos tocando en directo. Dicen de nosotros que no somos “muy normales” pero nosotros pensamos que ellas también están locas.

El taller estaba dirigido a niños y niñas de hasta 3 años de edad. Por eso lo llamamos miniarquitectura. Fue mágico.

La magia comienza transformando el almacén de la tienda en un espacio donde experimentar distintos espacios y jugar con las formas. Hemos escuchado de los miembros de Maushaus (www.maushaus.info) la importancia de sorprender a las personas que asisten a sus talleres transformando el lugar. Estamos de acuerdo.

Una de las paredes de la habitación la destinamos a pantalla de proyección de un montaje de fotografías de edificios, intercaladas con otras fotos de objetos y secuencias en movimiento relacionadas con las formas (círculo, cuadrado y triangulo). Estas van acompañadas de una selección de música que, creemos, ayuda a experimentar también cada uno de los espacios.

Delante de esa pared, colocamos una tienda de campaña en forma de iglú, una casa de cartón de planta cuadrada y una pirámide construida con tubos de cartón y cortinas recicladas. La propuesta era que los asistentes se movieran libremente de una a otra, entrando y saliendo, para tener distintas sensaciones según el espacio en el que se encontraran.

Entre las tres estructuras, dispusimos bloques blanditos de forma rectangular y pelotas grandes de pilates para que también pudieran tocar las formas.

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Una vez que todo está dispuesto, sólo queda explicar a las mamás (por que solo había mamás) que deben dejar total libertad a sus hijos e hijas. Queremos que los niños experimenten, sientan, jueguen, vean, escuchen… pero que lo hagan como ellos quieran. Si nosotros observamos con atención, además de disfrutar, podemos sacar un montón de conclusiones sobre su comportamiento, su forma de relacionarse o de aprender.

Para nosotros es una gozada verlos entrar y salir de la casa para entrar en el iglú, o ver como les cuesta entrar en la pirámide. Nos encanta como se acercan a la pared para tocar la proyección o como se sientan, ajenos a todo, investigando la forma que tienen entre las manos.

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Para seguir jugando con las formas, en otro lugar de la sala colocamos mesas y sillas y repartimos juegos de Tangran y cartulinas. Con triángulos, cuadrados, círculos y rectángulos de colores cada uno hizo la figura que quiso. En este momento, las madres ayudaron un poco. También es un momento bonito el rato en que madres e hijos e hijas juegan, crean y comparten juntos.

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Como siempre, fue un placer disfrutar con las familias y con Mercedes y Silvia de “Esta por mamá”. Muchas gracias.

 

Taller de Arquitectura en Familia. Música y Japón.

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Hemos disfrutado mucho en la preparación y realización de este taller.

En esta ocasión nos hemos dado más tiempo para idear y promocionar la actividad. Nos encanta la fase de creación de talleres. Nos gusta buscar, admirar y descubrir todo lo que puede enriquecer lo que vamos a hacer. Miramos, leemos, escuchamos y hablamos mucho. Este intercambio de propuestas, de ideas, de ilusiones, de lecturas, de posts o de tonterías entre los miembros de La casa de Tomasa, nos parece una de las partes más divertidas de nuestro trabajo. Para nosotros también es muy importante el desarrollo del curso de pequeños arquitectos para diseñar el taller en familia. Pues eso, que como esta vez hemos estado más tiempo, pues mejor lo hemos pasado.

En el tiempo que hemos dedicado a promocionar nuestro trabajo, también hemos gozado re visitando amigos, encontrándonos con otros y descubriendo personas que valoran el proyecto.

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Felices por ver a las personas apuntadas al taller, comenzamos la presentación. Las dos reglas básicas para pasar la mañana son: disfrutar y no molestar. Son dos reglas sencillas, fáciles de entender y muy prácticas.

Como en este taller pretendíamos combinar la música con los arquitectos japoneses, empezamos a caracterizarnos de auténticos nipones. Para ello, nos pusimos un “hachimaki” (“hachi”:frente y “maki”:cinta) en la cabeza para infundirnos valor y fuerza. Esta cinta representa perseverancia y voluntad de éxito.

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Iniciamos el taller con la música. La relación con el entorno empieza con las personas con las que vamos a compartir la mañana. Así que, cada uno eligió el rotulador del color que más le gustó y se lo entregó a otra persona a la que se presentaba.

Con estos rotuladores íbamos a interpretar gráficamente una canción que sonaría a continuación.

Tres paredes de una habitación, amplia y bien iluminada, estaban cubiertas de papel continuo blanco. Los adultos comenzaron por un extremo del papel y los niños y las niñas por el otro. La propuesta era ir trazando una linea en el papel con la forma que la música sugiriese en cada momento. Las reglas también eran sencillas: Nadie se podía detener en un punto y tampoco se podía despegar la punta del rotulador del papel.

La canción era Itsumo Nando Demo, de Joe Hisaishi, de la banda sonora de la película “El viaje de Chihiro”, que en algún momento dice: “dibujemos los sueños siempre, muchas veces”.

Se produjo uno de esos momentos especiales. Todos estaban en silencio, sintiendo la música que entraba por sus oídos y se prolongaba en el papel a través de los rotuladores que movían sus manos.

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Luego, nos sentamos en medio de la habitación e intentamos seguir nuestra linea o la de los demás mientras se repetía la canción.

Para seguir disfrutando, apagamos la luz y nos pusimos cómodos. Era el momento de escuchar lo que la música nos decía.

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Papageno, el personaje de la Flauta mágica de Mozart, nos traslado su alegría con el tartamudeo. A continuación Bach, con varias de sus obras, nos permitió distinguir entre varios instrumentos y los sonidos que produce cada uno. Con el piano, además, apreciamos la diferencia entre andante, allegro y presto. Haydn nos sorprendió con su órgano y seguimos la aventura con Vivaldi. Este compositor nos enseñó que la música puede tener color, olor, sabor, peso o temperatura. Con Purcell se nos hizo de noche y recorrimos las cuatro estaciones hasta acabar tiritando de frio en el invierno. Con Saint Saens escuchamos a un cuco, a muchos pájaros, a gallos y gallinas, tortugas caminando, un león bostezando y nos sumergimos en un acuario.

Llegó otro instante precioso cuando los niños y niñas con los ojos muy abiertos escucharon la historia de la princesa Turandot y de su pretendiente Calaf. Creemos que disfrutaron escuchando a Pavarotti interpretando el aria en la que Calaf canta convencido que al alba… vencerá.

Emocionados, empezamos la presentación de 4 equipos de arquitectos japoneses que han sido galardonados con el premio Pritzker: Tadao Ando, Sanaa, Toyo Ito y Shigeru Ban. Les contamos qué caracteriza su arquitectura y vimos fotografías de las obras que mejor los representan. Nos sigue impresionando la atención con la que las familias siguen las explicaciones sobre arquitectos y sus obras.

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Para seguir con Japón, cada uno hizo una rana con “origami” o el arte del doblado de papel. A estas ranas había que buscarles un lugar para vivir.

El mejor sitio que se nos ocurrió fue un jardín japonés. Cada uno diseñó y construyó el suyo con los elementos que no pueden faltar: el agua, la isla, el puente, la casa del te o la linterna y la vegetación.

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Como siempre, nos alegra comprobar la capacidad de imaginar y de utilizar los materiales que les proporcionamos para diseñar y hacer con sus manos.

Preciosos sus trabajos y preciosa la mañana. Otro gustazo más con La casa de Tomasa gracias a los niños, las niñas y los mayores que asistieron al taller. Gracias a todos.

Nos vemos el mes que viene.

 

Taller de arquitectura en familia de La casa de Tomasa

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Nos vemos el sábado!!!

Taller de Arquitectura en familia. Marzo 2014

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Sábado, 29 de marzo, de 11,30 a 13,30 h, en coSfera (Avd. Cervantes nº 6, Córdoba).

Día, hora y lugar donde celebraremos el taller de arquitectura en familia, de La casa de Tomasa, del mes de marzo.

Texturas, música y arquitectura japonesa para disfrutar, aprender y experimentar en familia.

Esta destinado a niños y niñas de edades comprendidas entre 3 y 11 años acompañados. 10€/persona.

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