Ciudad

Ciudades de papel

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Con motivo de la Semana de la Arquitectura en octubre de 2014, la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, organizó la exposición Arquitecturas de Papel, en el antiguo convento de Ntra. Sra. de los Reyes, en Sevilla.

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Con sorpresa recibimos una llamada en la que nos informaban que habían pensado dar cabida a la infancia en la exposición y que para ello habían pensado en hacer talleres de arquitectura para algunos colegios. Genial. Parece que esto de la arquitectura y la infancia va calando y es un alegrón que les hagan un hueco a los niños en un acontecimiento como este. La segunda alegría es que pensaron en nosotros para hacer estos talleres. Pensaron en Cuartocreciente o nosotros y entre todos vimos, que era mejor Cuartocreciente y nosotros. Mejor sumar que dividir.

Cuartocreciente es una iniciativa de cuatro arquitectas formadas en la Universidad de Sevilla que se reunieron con el objetivo de realizar un proyecto de arquitectura para la infancia, para mejorar y cualificar los espacios destinados ellos en la casa, en la escuela y en la ciudad. Esto lo hacen a través de la investigación, talleres, proyectos y el diseño y la ilustración.

Nos conocimos en el congreso Docomomo de Málaga y desde entonces no hemos perdido el contacto. Nos gusta la meticulosidad con la que preparan sus trabajos, el tiempo que dedican al estudio y el buen gusto que tienen a la hora de presentar el resultado de sus talleres.

Jorge Raedo dice que cada uno entiende la arquitectura de una manera y así la difunde o la enseña. La experiencia de trabajar en equipo con otro equipo no es fácil, pero se consigue con talento y con trabajo. En La casa de Tomasa estamos muy satisfechos del resultado de la unión de ambas partes. Todas las reuniones, físicas o virtuales, han sido provechosas y positivas. Cuando todos estamos de acuerdo, es muy gratificante ser valorado o apreciar las ideas de los otros. Cuando el resto del equipo no ve tu propuesta, es un ejercicio interesante esforzarse en razonar y defender tus argumentos. Unas veces consigues que los otros acepten tus razones y otras, tu comprendes la posición de la otra persona y reconoces que es más interesante que la tuya. Ha sido divertido.

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Este es el taller que han diseñado y realizado Cuartocreciente y La casa de Tomasa visto desde La Casa de Tomasa:

Fecha: Jueves 9, 16, 23 y 30 de octubre.

Lugar: Antiguo convento de Ntra. Sra. de los Reyes. Sevilla.

Destinatarios: Dos clases de tercero de primaria del colegio Huerta de Santa Marina y dos clases de cuarto de primaria del colegio Sor Ángela de la Cruz, ambos de Sevilla.

El taller comienza recibiendo y dando la bienvenida a los asistentes. Nos alegra mucho verlos y queremos que lo sepan.

Los reunimos en asamblea, haciendo un círculo, se presentan y nos presentamos (seguimos con la idea de que la relación con el entorno empieza con la persona que tienes al lado). Les contamos lo que vamos a hacer durante la mañana y empezamos a jugar.

Los niños y las niñas son inteligentes e imaginativos y así se lo decimos. Eso es todo lo que necesitan para el juego que les proponemos: mentalmente van a ir recorriendo espacios, sensaciones y emociones que les iremos narrando en una historia y que podrán expresar con el cuerpo. En este recorrido pasarán del sueño a la acción, de amplias avenidas a callejas estrechas, del frio al calor, de los espacios angostos a los abiertos, de la tristeza al enfado y luego a la alegría y la sorpresa. Subirán escaleras y bajaran toboganes hasta camas elásticas, para acabar volando hasta el lugar del mundo que más les guste, acompañados de la persona que más quieren.

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Antes de entrar en la exposición, les contamos dónde se encuentran: Es el antiguo convento de Nuestra Señora de los Reyes. Como escribe Chiara Sassu en La Ciudad Viva (http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=23462): “Una necrópolis romana, un barrio almohade, un palacete bajo medieval, las casas de un converso, un palacio renacentista, un hortus amenus, un rincón colombino relicto, una cárcel de la inquisición, un bastión de la contrarreforma, un convento de monjas descalzas, un poeta del Siglo de oro, una venerable Madre, varios almirantes, un claustro mudéjar y renacentista, el manierismo barroco de un sólido arquitecto diocesano del siglo XVIII… el solar del antiguo convento de Nuestra Señora de los Reyes es una página maestra, moribunda y en parte desconocida de la historia de Sevilla.”

Creemos que es importante que los chicos se den cuenta de que el lugar que ellos pisan ahora con sus botas y sus zapatillas de deporte fue antes paseado por romanos, árabes, presos o religiosas y que el espacio que alberga la exposición fue la capilla de un convento, con su altar mayor y su coro y ahora es un edificio civil destinado a divulgar la arquitectura.

Los alumnos vienen a un taller de arquitectura para niños, pero como este se realiza en el marco de una exposición de libros, ellos también tienen derecho a disfrutar de la misma. Seguro que no lo harán de la misma manera que un profesor de historia de la arquitectura, ni de un alumno de cuarto de carrera o que un editor pero, ¿por qué negarles la posibilidad de ver libros y guías de arquitectura tan interesantes como los expuestos?. Los tocan, los miran, acarician sus portadas, se ríen con los nombres de los autores y, cada uno a su manera, fijan su atención en lo que quieren. Esto lo hacen de manera educada y ordenada. Ellos saben dónde están y así se comportan.

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El recorrido por la sala termina en una cuadricula dibujada en el suelo, alrededor de la cual todos se sientan para hacer la siguiente actividad.

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En medio del circulo que forman los niños y niñas, hay un damero de siete cuadrículas por cuatro. En un lado de la sala se han dispuesto tres montones de cartulinas de colores: Las cartulinas rojas representan edificios privados (piso, casa, bloque, apartamento, casa de mi abuela…), las cartulinas grises identifican edificios públicos (colegio, mercado, polideportivo, estadio de fútbol, ayuntamiento…) y las blancas son espacios libres públicos (jardines, plazas, parques, calles…).

La propuesta es hacer entre todos el plano de nuestra ciudad. En este plano se podrá ver dónde nos gusta estar a cada uno. Cada persona pensará en que lugar es el que más le gusta estar y lo que hace cuando está allí. Según su elección cogerá una cartulina de un color que represente ese lugar y la colocará en la cuadricula que prefiera. Así, uno por uno, nos van contando dónde les gusta estar y hacer dentro de la ciudad. Todos compartimos y todos escuchamos. 25 niños y niñas con sus “seños” hablando de ciudad, de espacio privado, de espacio público, de uso y disfrute de ese espacio, de cómo viven ellos la ciudad… ¿no les parece alucinante?.

Cada clase diseñará su plano de la ciudad y nosotros podremos ver cómo la viven los niños. Una clase resultó ser más casera que las otras, otra prefería más la calle, en otra predominan los que prefieren espacios públicos… a la mayoría les gusta estar y hacer cosas con otros.

Las acciones que más les gusta hacer son recogidas y plasmadas en un panel colocado en una pared de la sala. Esto ayudará a los visitantes a entender el plano.

Luego, “la adivina de los planos” interpretará lo que han hecho entre todos, para que podamos comprender mejor el trabajo realizado y lo que nos puede enseñar.

También queremos que los niños piensen que la ciudad no es solo el suelo que pisan, que no viven en un plano en dos dimensiones, que si elevan la mirada también ven la ciudad. Queremos que perciban la importancia del alzado. Así que, ¡a construir!.

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Para ello les ofrecemos un conjunto de materiales a cada uno, para todos el mismo, compuesto de cartulina, un folio con ventanas impresas, trozos de cartulina de otro color más pequeños, y papel de periódico. Con esos elementos, tijeras, pegamento y con su creatividad, imaginación y habilidad manual crearán el alzado que ellos quieran para la ciudad que construimos entre todos. Colgaremos estos alzados y veremos el perfil de nuestra ciudad.

Así como el plano es diferente para cada clase y al principio de cada taller vuelve a estar en blanco, la ciudad vertical irá creciendo con la aportación de cada clase. Todas las ciudades crecen y se transforman con las aportaciones de cada uno de nosotros y la nuestra también.

Vuelve a ser mágico el momento en el que todos se concentran en su trabajo y recortan, pegan, quitan, ponen y terminan su obra.

Después de un merecido descanso, los chicos y chicas verán el resultado de su trabajo: una ciudad construida entre todos. Esta visita la harán mientras escuchan los sonidos de una ciudad imaginaria desde que despierta hasta que vuelve al descanso de la noche.

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Terminamos reconociendo el trabajo bien hecho y nos damos mutuamente las gracias.

Un placer trabajar con Cuartocreciente y hacerlo en este antiguo convento. Seguimos.

Agradecemos el trabajo de Reyes Gallegos, Directora del proyecto “La ciudad Viva” y la atención de Gaia Raedi, Directora General de Rehabilitación y Arquitectura, ambas de la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía.

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IzHITAKU. Z, Jornadas de arte contemporáneo en Montalbán de Córdoba.

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Izhitaku: Milenaria técnica japonesa para extraer el alma del mobiliario urbano y plasmar su presencia o su ausencia, concretamente del recinto ferial de Montalbán.

Izhitaku es una palabra compuesta de Ishi (piedra en japonés) y Taku (frotar), adaptada a la fonética propia del lugar dónde se realiza la técnica. Montalbán es el único municipio de la provincia de Córdoba donde se zezea y no se sesea como en el resto de la provincia. Este fenómeno se puede achacar a fenómenos migratorios ó a una marcada autoafirmación de identidad local. Ishitaku en Montalbán es Izhitaku.

Este verano tuvimos la suerte de encontrarnos con una exposición en el museo marítimo de Barcelona. “Gyotaku: capturar l’ànima dels peixos” es una exposición que muestra un atlas de huellas de peces realizados entre los años 2011 y 2014 por la artista Victòria Rabal, con la técnica japonesa del gyotaku – impresiones realizadas con tinta china sobre papel japonés-.

La exposición está formada por más de 150 dibujos de más de setenta especies diferentes de peces y moluscos. Durante esos años, Victòria Rabal visitó de madrugada el mercado Central del Pescado de Barcelona donde seleccionaba e imprimía los peces de diferentes especies que se comercializan allí. Además, también se encuentran en la muestra dibujos hechos en mercados de otras ciudades, como Catania, Baton Rouge, México, Rosario…

La palabra gyotaku está formada por “gyo” pez y “taku” frotar, y se puede traducir como “impresión de peces”. El gyotaku nació en Japón hacia el año 1800, y se utilizaba entre los pescadores para recordar sus capturas. La técnica tomó fuerza en los mercados donde se imprimían los pescados que se ponían a la venta, indicando la especie, peso, precio y la fecha de captura. A medida que la venta avanzaba, se retiraban las impresiones.

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O sea, de gyotaku viene ishitaku y de ahí iZhitaku.

Los organizadores de Z. Didáctica y Destructiva, tuvieron la deferencia de invitar a La casa de Tomasa a las jornadas de arte contemporáneo de este año en Montalbán. Estaban interesados en que nos encargáramos de un taller infantil.

Durante los días 26, 27 y 28 de septiembre se han sucedido unas trece actividades en las que han participado una treintena de artistas nacionales, convirtiendo a Montalbán de Córdoba en un enorme laboratorio de acción y reflexión en torno al arte contemporáneo.

Pensamos que el sábado por la mañana sería el mejor momento y el lugar elegido fue la explanada del recinto ferial coincidiendo con el mercadillo.

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Disfrutamos mucho preparando el taller, como siempre. Pensamos en ir reuniendo un grupo de niños y niñas y así, en asamblea, hablarles un poco de lo eran las jornadas de Z y lo que hacíamos en La casa de Tomasa. Luego los íbamos a poner a jugar para empezar a relacionarse con el entorno empezando por las personas que tenían al lado y después del juego,ya divertidos y relajados, empezar a preguntarles para que, a través de sus respuestas, se dieran cuenta de dónde estaban, de los distintos usos que se da a ese lugar a lo largo del día, de la semana e incluso de las estaciones. Pensábamos seguir aprovechando su curiosidad y su capacidad de observación para que reconocieran los distintos elementos del espacio público… ¡Que taller tan bonito nos estaba quedando!

Después del análisis urbanístico todos nos pondríamos a jugar a Izhitaku: nos quedaríamos con el alma de las cosas y luego las tenderíamos como ropa limpia en una mañana de sol para que la acariciara la brisa. Todo el mundo que viese nuestra obra tendida podría ver el recinto ferial. Suponíamos que los niños alucinarían con la historia de los pescadores japoneses… Grabaríamos en un papel la forma de las cosas, su alma y su ausencia.¡Vaya lujo de taller!.

Por supuesto lo mejor estaba por llegar. Como siempre, cuando llenas la actividad con niños y niñas todo adquiere tintes mágicos y emocionantes.

Rafa y Demetrio, los organizadores de Z, dispusieron una puerta a modo de mesa, donde organizamos los materiales, en el mercadillo. La mañana era preciosa después de una noche de lluvia y La casa de Tomasa estaba en un mercadillo rivalizando con las “chuches”, los “gusanitos”, las barras de labios de “las traigo a euro” y unas rebequitas monísimas. Lo mejor de todo es que María Morilla iba a hacer las fotos y siempre es un placer estar con ella. María es una artista autodidacta, vitalista, alegre y activa. La admiramos y la queremos a partes iguales.

Pues eso, que los abuelos se iban acercando con los nietos para comprar lo que fuera, las mamás se acercaban con los bebés para asomarse a ver que vendíamos… y la idea de la asamblea de análisis urbanístico se iba desvaneciendo. Así que, empezamos el taller niño por niño según se iban acercando. Repartimos papel y ceras y explicamos la técnica a todos cuantos venían. En cuanto la zona se lleno de criaturas extrayendo el alma de las cosas, empezaron a acudir más y más niños y niñas.

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Nos acordamos de Xosé M. Rosales cuando dice que la mejor manera de conocer un lugar es vivirlo y disfrutarlo para lo que fue creado. ¿Que mejor manera de comprender el espacio público que vivirlo y utilizarlo para jugar ó para crear?. Los niños y niñas no estaban entendiendo el espacio público, lo estaban utilizando, lo estaban viviendo, que para eso está. A ningún niño hay que explicarle para que sirve el patio de un colegio, pues igual pasó esta mañana.

Mientras coloreaban y descubrían las diferentes texturas les íbamos explicando lo que estaban haciendo y su sentido.

Cuando tuvimos obras suficientes, montamos el tendedero entre unos árboles de la plaza y empezamos a tender la obra. Es maravilloso el efecto de los papeles pintados de colores, moviéndose con el viento, iluminados por el sol. Este efecto aumenta con la admiración de los padres y madres al disfrutar del trabajo de sus hijos y la alegría de los niños y niñas al ver el resultado de lo que han hecho.

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Mientras recogíamos el material mirábamos los folios de papel tendidos al sol, mientras los niños corrían debajo y los mayores charlaban rodeando el tendedero. Terminamos convencidos de que los asistentes al taller habían disfrutado y entendido el espacio público, que conocieron y registraron la fisionomía y la textura de los elementos de este espacio y que con su imaginación, sus inteligencias y su trabajo consiguieron un resultado artístico y práctico. Por sus caras y sus expresiones sabemos que disfrutaron. ¡Vaya taller bonito!, ¡vaya lujo de mañana!

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Muy agradecidos a la organización de Z. Jornadas de arte contemporáneo por su amable invitación. Nos veremos pronto por la campiña cordobesa. Seguro.

Crea la ciudad en Schoolture

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El proyecto Schoolture es un proyecto del colegio Virgen del Carmen de Córdoba dirigido a introducir la cultura y el arte dentro del ámbito escolar. (http://schoolture.blogspot.com.es/).

Cada mes está dedicado a una de las siguientes disciplinas: Arquitectura, Cine, Danza, Literatura, Música, Pintura y Teatro. El proyecto acerca a los niños y niñas del colegio a estas artes, mediante actividades realizadas a lo largo del curso. El curso pasado se hicieron 45 actividades dentro del proyecto y este año se han reducido significativamente. Desconocemos las causas pero pensamos, basándonos en nuestra corta experiencia, que para que un proyecto educativo se lleve a cabo con éxito en un centro escolar debe contar con el entusiasmo y compromiso de los profesores y profesoras del mismo y que las actividades deben de estar llenas de contenido educativo y enfocadas a conseguir objetivos pedagógicos claros.

Nos parece un proyecto extraordinario, innovador y necesario.

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Juan Robert,profesor del centro y promotor de este proyecto, nos invitó este año a participar en la construcción de una maqueta de una ciudad, junto al arquitecto Antonio Lara de aLm arquitectura.

El año pasado esta actividad la realizaron Antonio Lara, Rafael Pérez de LAP arquitectos, Francisco Carmona de Tercera Piel Arquitectura, y Javier Burón y Magda Sánchez de Colaborativa.

Por la admiración y el aprecio que sentimos por estos arquitectos, por el resultado que consiguieron y por la importancia del proyecto Schoolture nos hizo mucha ilusión que contaran con nosotros para este curso.

En La casa de Tomasa, normalmente, nos interesa mucho más el proceso reflexivo y creativo de cada actividad, que el resultado final. Queremos decir con esto que para nosotros es más importante el conocimiento que se transmite, la manera lúdica de hacerlo y la libertad de los niños y niñas para construir lo que imaginan, que el producto final. Por supuesto que nos gusta que el resultado de esa creatividad y ese esfuerzo este bien hecho y colme las expectativas y la ilusión de la persona que lo hace pero este no es su fin. La razón de lo construido, dibujado, diseñado, fotografiado… es ser instrumento para que los destinatarios del taller experimenten y sientan los conceptos artísticos o arquitectónicos que les queremos transmitir.

 Vamos a pasar la mañana con tres clases de niños y niñas de primero de primaria que irán pasado en tres horas distintas a lo largo de la mañana por el salón de actos del colegio.

 Para presentarnos, recibimos a los niños y niñas (unos 25) contándoles un cuento sobre como nació La Casa de Tomasa. En esta historia intentamos transmitir la idea de que podemos cambiar nuestra vida y podemos encontrar el camino de la felicidad si unimos vocación y talento.

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Les damos la bienvenida y, delante de un gran papel continuo dispuesto en el suelo, donde hemos delimitado una plaza y trazado dos líneas, empezamos a preguntar qué es una ciudad, qué la compone, para qué sirve… Ellos ya han tratado el tema de la ciudad en clase. Comprobamos que el edificio que más repiten es el hospital y la figura del alcalde.

 Las últimas preguntas son quién vive en la ciudad y quién la hace, para mostrarles la importancia de cada uno de ellos dentro de la vida de la ciudad, su papel protagonista en el desarrollo del sitio donde viven. Primero asumen que “yo” vivo en mi ciudad y “yo” hago mi ciudad. También les hacemos ver que en la ciudad vivimos “nosotros”, que formamos una comunidad. La ciudad la hacemos y la vivimos entre todos.

Las pautas para elaborar la ciudad serán: haremos nuestro edificio, lo colocamos todos y nos paramos un poco a pensar que elementos comunes necesita la ciudad para que todos vivamos bien. Hacemos estos elementos y los situamos. Al final de la mañana vendremos todos a ver el resultado de la intervención de las tres clases sobre la ciudad.

Con esas idea les proponemos que diseñen y construyan el edificio que cada uno quiera. Utilizan cajas de cartón de sus regalos de Reyes. La idea la propone el proyecto Schoolture y nos parece muy acertada. Está en línea de nuestra idea de re_pensar, re_ciclar y re_jugar, dándole otra dignidad a las cosas. En vez de convertir estas cajas de regalo en basura, se transformarán en edificios con los que construir una ciudad. Esta parte de la actividad es un disfrute. En grupos de cinco, los niños y niñas crean sus edificios con su imaginación y con los materiales que ellos escogen entre todos los que les presentamos. Para nosotros es un gran momento observar como disfrutan concentrados inventando y trabajando, creando con sus manos lo que han diseñado en su cabeza.

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Hemos hecho dos hospitales y una clínica veterinaria que junto a una ambulancia constituyen nuestra ciudad sanitaria. También hay dos ayuntamientos, un pabellón polideportivo, un campo de fútbol, un colegio, un hotel, una iglesia, casas y edificios superaltos de viviendas. En esta primera intervención no se olvidan de los puentes para cruzar el río, de los árboles y arbustos para las plazas, ni de poner jardines delante de algunas de las viviendas. Ah! Y un elefante y una persona accidentada.

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Cuando hayamos colocado el edificio que ha hecho cada uno, analizaremos la ciudad y pensaremos lo que necesita para que todos podamos vivir en ella… también lo haremos con nuestras manos y lo colocaremos en el lugar de la maqueta que sea necesario. La mayoría da importancia a trazar las calles y a colocar pasos de peatones y semáforos, así como a iluminar la ciudad con farolas. También se terminan de hacer varias plazas con jardines.

Esta actividad se repite tres veces, una con cada una de las clases, y entre todos se forma la ciudad.

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Al final, todos juntos, repasamos nuestra maqueta, donde no faltaban los espacios públicos, las infraestructuras, los edificios públicos ni privados.

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Creemos que un buen trabajo del que pueden sentirse satisfechos y les felicitamos por ello.

Un paseo para TRAZEO

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El sábado, 4 de Enero, pasamos una mañana espectacular.

Los días anteriores habían estados pasados por agua y todas las predicciones daban un 100% de precipitaciones para esa mañana. Como teníamos previsto caminar por el centro de Córdoba con un montón de niños, pues resulta que abrió. No llovió y la temperatura fue más cálida de lo esperado.

Coincidimos con Paz Posse, directora de educación del Parque de las Ciencias de Granada, que la arquitectura no se puede disfrutar haciendo una gymkana. Hay que hacerlo con pausa, registrando toda la información y toda la emoción posible a través de nuestros sentidos, sin prisas. Así nos tomamos esa mañana en La casa de Tomasa.

Sin prisas, tomamos unos cafés con Fernando Hidalgo que con su modo de hablar sosegado y paciente también ayudó a poner un ritmo adecuado a la mañana. Montamos nuestro tenderete en una de las mesas de la cafetería y como “arquitectos callejeros” empezamos la actividad. Los padres y las madres sabían en todo momento por donde andábamos. Les estuvimos enviando a sus teléfonos móviles distintos sonidos y frases que identificaban por dónde íbamos pasando.

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 Empezamos el camino en la plaza de las Tendillas, donde escuchamos el sonido del agua y el del batir de las alas de las palomas. Empezamos a descubrir como suenan las suelas de nuestros zapatos y botas en contacto con el suelo al andar, saltar o arrastrarlas.

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Caminando por la calle Jesús María, seguimos escuchando el murmullo de la gente y a nuestros paraguas arañando las baldosas. En esta calle está el teatro Góngora, donde antes estaba la iglesia del antiguo Convento de Jesús y María y que el arquitecto Gutiérrez Soto hizo allí el cine Góngora “cine moderno” y que actualmente, después de su última restauración se convertía en teatro después de muchos años de abandono.

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Un poco más abajo nos encontramos con el Conservatorio Superior de Música y con su puerta “galleta”. Aunque nuestros paseantes le encontraron más similitud con un gofre al que enterrar en chocolate, caramelo y nata.

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 Al doblar por Alta de Santa Ana, las paredes se acercan y la calle se estrecha, de manera que nuestros pasos suenan de una forma diferente. Ya no se escucha la gente y solo al final de la calle podemos advertir el sonido del viento entre las ramas y las hojas de los árboles. Como vamos con niños y niñas, recorremos toda la calle saltando, zapateando y escuchando el efecto del sonido al rebotar contra las paredes.

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 Al bajar por la cuesta de Pero Mato, solo se escuchan nuestros pasos bajando por los peldaños de la escalera de “chino cordobés” que nos lleva a la plaza de Jerónimo Páez, donde se encuentra el Museo Arqueológico.

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En esta plaza, llamamos a la puerta del Palacio del Duque de Medina Sidonia… pero no nos abrieron. Así que, nos detuvimos a escuchar otra vez el agua de la fuente, el viento jugando con las copas de los árboles y las motos, perros y pájaros que también sonaban.

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Esta plaza formaba parte de un teatro romano, concretamente donde se desarrollaba la escena, mientras el público se encontraba en la gradas situadas donde actualmente están las escaleras por las que acabábamos de bajar. Con imaginación alguno pudo escuchar romanos mientras nos dimos cuenta que la puerta del Museo Arqueológico tiene forma de arco triunfal.

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Seguimos jugando y recopilando sonidos que los niños y niñas habían escuchado hasta que llegamos a la calle San Fernando, para cruzarla. Esta es la primera calle del recorrido por donde pasan coches y se nota. El sonido de coches, motos y autobuses no es muy intenso en este tramo pero contrasta con el silencioso ambiente de las callejas que hemos dejado atrás.

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Llegamos a la Plaza del Potro, llamada así por ser, antiguamente lugar de un mercado caballar. Con los niños y niñas analizamos la plaza. Vemos sus dimensiones, su forma, su antigua función, su historia, su relación con el río y con los oficios que se desarrollaban allí, los edificios que estaban y los que no estaban y ahora están y reducen a la mitad las dimensiones de la antigua plaza.

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 En esta plaza se encuentran el Museo de Bellas Artes y la Posada del Potro (actual Centro Flamenco Fosforito), donde entramos para seguir buscando sonidos. Allí descubrimos el canto de unos pájaros muy educados, que cuando hablábamos callaban y cuando callábamos cantaban o quizás nos respondían buscando conversación. El sonido del taconeo de nuestros paseantes en el tablao dispuesto en el patio de la posada, indica cuanto tenemos aún que aprender de los flamencos que bailan. Fue atronador pero poco acompasado.

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Callejeando llegamos a la Plaza de las Cañas, llamada así por las justas de caballeros que allí se celebraban utilizando como armas las cañas del río Guadalquivir. Por esta plaza accedemos al Mercado de la Corredera y allí, mientras preguntamos a los pescaderos y pescaderas el precio de boquerones, gambas y mejillones (que caros están los boquerones), se oía el rumor de las conversaciones, el trajín de platos y tazas de un bar y hasta el chocar de las conchas de las almejas cuando las coge el pescadero. Fue realmente divertido ver a los chicos y chicas desenvolverse en el mercado y la simpatía de los comerciantes mostrando sus productos.

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Por la puerta principal salimos a la Plaza de la Corredera, única plaza de tipo castellano que hay en Andalucía y que también hizo funciones de plaza de toros en otros tiempos. En esta plaza se escuchan niños jugando y corriendo, pasos y charlas y risas de la gente sentada en los veladores que inundan uno de los laterales de la plaza. Nuestra risa y nuestra carrera también se escuchó esa mañana en la Corredera.

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Volviendo a las Tendillas, por la acera y con cuidado de los vehículos, visitamos el Templo romano.

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Más gente, más vehículos… menos viento, menos pájaros, menos atención al sonido de nuestros pasos. Ya se escucha el rasgueo de guitarra del reloj de la plaza. Ya hemos llegado.

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Gracias a Fernando Hidalgo, Pedro Pérez y Eva Puche por su ayuda y por disfrutar con nosotros. Y a Lerner y Tonucci por enseñar.

 Un buen amigo nos dice que le gusta lo que hacemos en La casa de Tomasa porque es exportable, porque lo puede volver a hacer con sus hijos cuando quiere. Por supuesto, nos encanta. Quizás de todos los talleres que hemos propuesto, éste sea el más “exportable”. Solo hace falta una ciudad que pasear, la sensibilidad para escuchar aquello a lo que no prestamos atención normalmente y gozar con cada paso que damos, dejándonos emocionar con los sonidos de la ciudad.

La ciudad para los niños y las niñas. ¿Puedes oírla?

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Cuando un niño/a viene al mundo lo primero que hace es llorar, gritar, llenar sus pulmones de aire por primera vez y ese sonido, ese llanto jamás se olvida. Del mismo modo iniciaremos nuestro acercamiento a la arquitectura, nuestro paseo por la ciudad, con el sonido de la arquitectura, con el sonido de la ciudad.

 Las ciudades tienen sus sonidos. Cada ciudad tiene un sonido natural. El sonido natural forma parte de la identidad de la ciudad. El arquitecto Jaime Lerner, lo expone de la siguiente manera en su libro Acupuntura Urbana: “Ferrara, Italia, es una ciudad que goza de un silencio que permite oír los sonidos de la ciudad. O sea, no es un silencio total, pero no se profana el sonido natural de la ciudad. Se pueden oír las conversaciones, el sonido ambiente de la ciudad. Eso aumenta la belleza de Ferrara. El sonido de una ciudad no tiene nada que ver con su escala, ni con la ausencia de ruido. Barcelona es una ciudad ruidosa, pero ese es su sonido en estado puro, el normal. El sonido de la Ramblas, de las conversaciones, forma parte de la identidad de la ciudad. En medio de ese tumulto, en Barcelona también existe un silencio que nos permite escuchar el sonido propio de la ciudad. Los ejemplos de Ferrara y Barcelona hablan de días normales. Tratan del sonido que forma parte del día a día de las ciudades; pero hay ciudades que, en ciertos días, días especiales, también tiene sonidos especiales. Poder escuchar ese sonido, en esas ciudades, es un momento mágico.

 En el día del Yom Kippur, en Jerusalén, se puede escuchar el sonido de este momento mágico. Poco a poco, la ciudad se va quedando en silencio, los ruidos disminuyen, los sonidos dejan paso a los susurros. Los coches se paran. Simplemente, no hay ninguno. Nada de ruido de camiones, autobuses, camionetas, nada, absolutamente nada circula por las calles. Un susurro invade la ciudad y las personas andan silenciosamente. Nada que haga ruido. Las conversaciones producen una especie de murmullo. Un santo susurro. Cuando el Yom Kippur se está acabando, se espera que aparezca la primera estrella. Las personas se dirigen hacia el inmenso patio del Muro de las Lamentaciones, a la espera del sonido del shofar. Trompetas que derribaron murallas ahora tocan para un pueblo que fijó su identidad en ese muro. Algunas piedras. Durante milenios esas piedras fueron una referencia.

En Estambul viven un momento mágico todos los días. Al atardecer, cuando los musulmanes empiezan sus oraciones, se hace un silencio repentino. El silencio que permite escuchar el sonido de la ciudad a esa hora especial. Es una transformación instantánea e increíble. Una metrópolis agitada, dinámica, con casi diez millones de habitantes, de repente se queda completamente es silencio. Una voz resuena por todos los minaretes. En ese momento, el sonido de la ciudad es la comunicación de la fe.

Una buena acupuntura del silencio es permitir que el sonido normal de las ciudades se escuche. Provocar el silencio para depurar el verdadero sonido. Afinar el sonido de la ciudad.”

 Lerner dice que hay canciones que cuando hablan de una ciudad, parece que estén dibujando la ciudad para ti. La música hace que surja una fotografía de la ciudad en tu mente. Pero la melodía de Antonio Carlos Jobim hizo que una ciudad pareciera mejor. Y pareciendo mejor, se convierte en mejor.

Tan solo habrá que cerrar los ojos y escuchar a la ciudad, al barrio, a la calle, a la plaza, al mercado con sus vendedores colocando los puestos y llamando a la clientela, al colegio en el bullicio de los pequeños a la salida o la hora del recreo detrás de una tapia, a las campanada de una iglesia cercana, una manifestación ante el ayuntamiento, una bandada de pájaros que invita al recogimiento en el atardecer de un parque, la sirena de una ambulancia próxima a un hospital, el centenar de voces en distintas lenguas alrededor de la Mezquita en Córdoba, el correr del río y el soplar del viento por la ribera, hasta el silencio que se produce cuando se cierran las tiendas y los coches se alejan del centro de la ciudad. Todo esto y cualquier otro sonido que exista en nuestra cabeza forman parte de la identidad de la ciudad. Los sonidos de la arquitectura nos van situando y describiendo en dónde estamos, como se organiza una ciudad, como crece y por dónde se desarrolla, como vive nuestra ciudad.

La propuesta de “La ciudad para los niños y las niñas. ¿Puedes oírla?”, es sencilla: Un paseo en grupo de 10 o 12 niños y niñas de diferentes edades (de 5 a 11) por varias calles y plazas de Córdoba de una hora de duración, escuchando la ciudad.

Creemos que para sentirse integrado en una ciudad, hay que conocerla. Que para admirarla, vivirla o criticarla hay que conocerla. Que para transformarla a nuestro gusto primero hay que conocerla. Si andamos por las calles sin prestar atención al sonido, limitamos la información que podemos tener acerca de nuestro entorno. Vamos a escuchar. 

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Francesco Tonucci, pedagogo italiano al que admiramos y suponemos que ya conocéis, cita un estudio localizado en Suecia que concluye que “el tiempo más peligroso del día para un niño es el que pasa en el coche con sus padres”. Además propone que las ciudades estén estructuradas y pensadas para los más pequeños, “protegidos” por sus mayores.

Por el contrario, Tonucci describe la ciudad en los siguientes términos: “En las últimas décadas, debido a la elección del ciudadano adulto y trabajador como parámetro de desarrollo y de cambio, la ciudad ha perdido una de sus características originarias, la de ser un lugar de encuentro e intercambio entre las personas. Ha renunciado a los espacios públicos que como punto de encuentro y de intercambio eran imprescindibles. Los patios, las aceras, las calles y las plazas han adquirido cada vez más, funciones asociadas al automóvil y al comercio, quitándoselas a los ciudadanos. La ciudad ha renunciado a ser un espacio compartido, en el cual cada parte necesita de las otras, para destinar espacios definidos a funciones y clases sociales diversas, construyendo ghetos y zonas privilegiadas, vaciando los centros históricos dando vida a las modernas periferias. Las ciudades se han modificado y se han transformado en un ambiente malsano para la salud, debido a la contaminación atmosférica y acústica, a que están sucias y son peligrosas.

La ciudad que propone no es peligrosa. Se trata de la Ciudad de los Niños y debe cumplir dos requisitos. El primero es renunciar a hacer parques y otros espacios para niños. En el momento en que la ciudad inventa espacios para niños está excluyendo a los niños de los espacios que deberían ser para todos. Aunque hoy en día no son para todos, son para los coches.

El segundo es garantizar a todos los ciudadanos la posibilidad de moverse en su propia ciudad con seguridad. Para conseguirlo, hay que dar la vuelta a la jerarquía. En vez de intentar mejorar el tráfico, garanticemos primero la movilidad de los peatones. Después de los peatones, nos ocuparemos de las bicicletas y luego del transporte público. Los coches tienen que ser los últimos. Dando la vuelta a la jerarquía afirmamos que los primeros y los dueños de la ciudad son los peatones.

Acerca de la movilidad Tonucci escribe: “La movilidad de los niños, que hasta hace pocas décadas era parecida a la de sus padres, hoy en día casi ha desaparecido, mientras que la de los adultos ha aumentado muchísimo. Hoy los niños no pueden salir a la calle porque sus padres se mueven demasiado transformando las calles y los espacios públicos de la ciudad en espacios peligrosos. La ciudades mueren por el tráfico. Mueren porque el automóvil cuenta más que sus dueños y es difícil, a veces imposible, moverse a pie en nuestra ciudad. Los niños son peatones puros, no tienen otra alternativa y entonces protestan y piden a los administradores permiso para poder salir de casa, para cruzar la carretera, para utilizar las plazas sin que sus padres tengan miedo. En las experiencias realizadas desde hace casi diez años, se ha comprobado que la presencia de niños por la calle, para ir a la escuela o para buscar a sus amigos e ir a jugar, desarrolla en los adultos actitudes sociales de responsabilidad y de protección que funcionan proporcionando seguridad para los niños”.

“La desaparición de los niños de las calles afecta mucho a la ciudad; la ciudad sin niños es peor”, apunta Tonucci, quien resalta que “los adultos somos peores si no nos controlan los niños, peores como personas, como conductores, etc. y la ciudad se hace más insegura”. Paradójicamente, “no dejamos salir solos a los niños, pero la calle es peligrosa porque no hay niños”.

Tonucci sigue diciendo: “El primer paso para devolver la autonomía a los niños de seis a once años, es pedir que vayan a la escuela y vuelvan a casa sin ser acompañados por las personas adultas.
Esta actividad, hasta hace veinte, treinta años era absolutamente normal, hoy se considera imposible. Para realizarla es necesario un trabajo lento, respetando el miedo de las familias, para ello, es necesario la ayuda de diferentes colectivos ciudadanos que permitan reconstruir unas condiciones ambientales y sociales favorables.
Para alcanzar un desarrollo adecuado de los niños no es suficiente que esta actividad tenga éxito, es necesario también ayudar a la reconstrucción en los barrios de un ambiente solidario y respetuoso con los grupos sociales más débiles”.

“Es un experiencia complicada pero funciona, y da muchas satisfacciones tanto a los niños como a las familias que descubren que tienen hijos más capaces de lo que creían”, destaca el psicopedagogo, que asegura contar con años y años de este tipo de experiencias sin que se hayan registrado accidentes.

Tonucci destaca la importancia de la familia de la siguiente manera“La experiencia tendrá éxito cuando las familias reconozcan que ir solos a la escuela es posible y aceptable para sus hijos y sus hijas. Por tanto, es necesario implicar a las familias desde el primer momento, haciéndoles entender qué importante es para sus hijos recuperar un poco de autonomía, así como para el barrio recuperar la solidaridad social, asegurando a todos que la iniciativa, solo se iniciará cuando todos estén convencidos de su valor. Los padres y madres más favorables y predispuestos a la iniciativa podrán formar un comité para el estudio de las medidas necesarias para hacer que los itinerarios sean seguros y para vencer la resistencia de las familias más reacias. 
Una Mamá, después de haber permitido a su hijo de 10 años ir solo caminando a la escuela, escribe: “Esta novedad lo ha transformado, de repente en más consciente de sus posibilidades y de sus responsabilidades, y yo me he sentido importante en la vida de mi hijo, porque finalmente era en grado de hacerlo sentirse autosuficiente, sin la mamá y sin el papá”.

Nos parece muy interesante la idea de que toda la sociedad estamos implicados en este cambio: “La implicación de las asociaciones ecologistas, de los comerciantes, de los artesanos y de la tercera edad, puede favorecer la sensibilización del ambiente social de los barrios que participan en esta iniciativa. La reconstrucción de un ambiente solidario y cooperativo es uno de los objetivos de esta iniciativa y una de las necesidades más agudas de las ciudades de hoy en día.
Los abuelos y las abuelas podrán ayudar a cruzar la calle en los puntos de más peligroso; los comerciantes y los artesanos podrán ofrecer sus locales como puntos de referencia para las eventuales necesidades de los niños que se mueven solos. Una categoría de ciudadanos que merece la pena implicar son los adolescentes de la escuela secundaria pidiéndoles una especial prudencia con las motos y su participación para favorecer la autonomía de los más pequeños.
Cada vez son más los pediatras que recomiendan que los niños puedan caminar e ir a jugar libremente, sea para evitar la obesidad infantil sea para desarrollar una buena capacidad de respuesta y de reacción con respecto al ambiente.

(Las reflexiones de Francesco Tonucci están extraidas de la web: http://www.lacittadeibambini.org/.)

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Esta propuesta de La casa de Tomasa, nace de la reflexión sobre el libro Acupuntura Urbana de Jaime Lerner y de la lectura de diferentes artículos y entrevistas a Francesco Tonucci, unida a nuestra experiencia como arquitecta, educadores, padres y ciudadanos.

Proponemos a los padres y madres que permitan a sus hijos e hijas caminar por varias calles y plazas del centro de la ciudad, durante una hora, escuchando los sonidos que sean capaces de percibir.

Utilizando la tecnología que nos brinda el equipo de TRAZEO, los padres y madres sabrán en todo momento donde están los paseantes. Iremos enviando archivos sonoros y fotografías de los sitios por los que vayamos pasando.

Defendemos que todos los niños y niñas son inteligentes y sensibles. Esto unido a su capacidad de imaginar y de disfrutar del juego harán de esta actividad algo inolvidable.

Además, es un regalo de La casa de Tomasa para los que apoyen económicamente el proyecto TRAZEO, Caminos escolares, que es lo realmente importante de esta actividad.

Os esperamos a todos el sábado!!

 

Las hilanderas con Urban Knitting Córdoba

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¿Conocéis Urban Knitting Córdoba? https://www.facebook.com/pages/Urban-Knitting-Córdoba-Tejiendo-la-red

Podemos decir que son un movimiento. Movimiento imparable por que no paran de inventar y de hacer. Lo compone un número indeterminado de tejedores y tejedoras que fluyen por las redes sociales y que aparecen y desaparecen en sus intervenciones, cafés y reuniones. ¿Que hacen? Pues tejen y entretejen. A eso se dedican, ese es su ser. Tejer. ¿Y por qué? Pues por que les gusta. Además, tejiendo y enredando con lanas e hilos, también crean redes de personas y lían a mucha gente. Son originales, son diferentes y son encantadoras, alegres, cultas y comprometidas.

Su objetivo es unir gente y proyectos, compartir creatividad e ideas. Se expresan en el espacio público y se concentran en torno a proyectos de carácter social y cultural, dándoles visibilidad con sus creaciones en lana que instalan en espacios abiertos de la ciudad.

Con persona así es fácil verse enredado y allí estábamos, el domingo 1 de diciembre, en “La bodeguita del 6” de Córdoba, en un encuentro de arte y artesanía.

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Nos propusieron encargarnos de la parte infantil del encuentro y sugirieron el cuadro de “Las hilanderas” de Diego Velázquez. En La Casa de Tomasa empezamos a inventar y esto fue lo que salió:

Reunidos los niños, las niñas intentamos juntar en una sola actividad lo que más les gusta a los niños, lo que más gusta a Urban Knitting y lo que más nos gusta a nosotros: juego, lanas y relación con el entorno.

Repetimos la dinámica en la que nos vamos intercambiando unos ovillos de lana mientras nos presentamos, jugamos y nos relacionamos con las personas con las que vamos a pasar la mañana. Nos encanta este juego porque es sencillo y exportable, porque participan todos y porque cumple su objetivo mientras se ríen las personas que participan.

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Siguiendo en la línea de que para hacer, primero hay que conocer, les presentamos el cuadro. Proyectamos la obra de Velázquez en la pared y los niños y niñas lo fueron investigando y compartiendo: unos dijeron que era un cuadro de mujeres, otros que se veían dos casas o dos planos. Cuando no veían nada más por ellos mismos, o no lo querían decir, les contamos el mito clásico de Aracne.

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Según la fábula narrada por el autor romano Ovidio (Metamorfosis, Libro VI, I), Aracne era una joven lidia (Asia Menor) maestra en el arte de tejer, que retó a Atenea, diosa de la Sabiduría, a superarla en habilidad. Ésta, consciente durante la competición de la supremacía de la mortal y viendo su burla al representar en su tapiz la infidelidad conyugal de su padre Zeus, convirtiéndose en toro y raptando a la ninfa Europa, convirtió a Aracne en araña. 



El mito aparece representado en dos planos bajo la apariencia de un día cotidiano en la Fábrica de Tapices de Santa Isabel. Al fondo de la escena el rapto de Europa aparece hilado en el tapiz que cuelga de la pared y, ante él Atenea, vestida con armadura, castiga a Aracne. Las mujeres que observan el suceso, y que podríamos confundir con clientas de la fábrica, serían en realidad las jóvenes lidias testigos del momento. En primer término, las hilanderas representarían el desarrollo del concurso. Atenea, hilando en la rueda y Aracne devanando una madeja. La escena del primer término retrataría a la joven a la derecha, vuelta de espaldas, trabajando afanosamente en su tapiz. A la izquierda, la diosa Atenea finge ser una anciana, con falsas canas en las sienes. Sabemos que se trata de la diosa porque, a pesar de su aspecto envejecido, Velázquez muestra su pierna, de tersura adolescente.

En el fondo, se representa el desenlace de la fábula. El tapiz confeccionado por Aracne está colgado de la pared; su tema constituye una evidente ofensa contra Palas Atenea, ya que Aracne ha representado varios de los engaños que utilizaba su padre, Zeus, para conseguir favores sexuales de mujeres y diosas. Frente al tapiz, se aprecian dos figuras. Son la diosa, ataviada con sus atributos (como el casco), y ante ella la humana rebelde, que viste un atuendo de plegados clásicos. Están colocadas de tal manera que parecen formar parte del tapiz. Otras tres damas contemplan cómo la ofendida diosa, en señal de castigo, va a transformar a la joven Aracne en araña, condenada a tejer eternamente.

Durante mucho tiempo se consideró a estas Hilanderas como un cuadro de género en el que se mostraba una jornada de trabajo en el taller de la fábrica de tapices. En primer plano se ve una sala con cinco mujeres (hilanderas) que preparan las lanas. Al fondo, detrás de ellas y en una estancia que aparece más elevada, aparecen otras tres mujeres ricamente vestidas que parecen contemplar un tapiz que representa una escena mitológica. Durante mucho tiempo se consideró este su único asunto. Vosotros podéis mirar el cuadro y pensad lo que queráis.

Después del cuento, manos a la obra y, lanas en mano, interpretamos el cuadro utilizando la imagen proyectada y lanas de diferentes colores.

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En vista de lo bien que lo habían hecho, Carmen, convertida en diosa Atenea los castigó a todos a tejer como arañas, durante el resto de la mañana, una gran tela gigante, con cadeneta que habían preparado en Urban Knitting y con un planito como buenos arquitectos y arquitectas.

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Intervención en espacio público, comunidad, arte, artesanía, juego, lanas, relación con las personas, pintura, Velázquez, un mito clásico, interpretación, investigación, creatividad, imaginación, trabajo manual y trabajo cooperativo. No está mal para una mañana enredando con lanas.

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Encantados de colaborar con Urban Knitting Córdoba. Un gusto.