Le Corbusier y el Movimiento Moderno

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Gran mañana de sábado la que pasamos en La casa de Tomasa el pasado 18 de enero. Era la primera vez que estábamos en el nuevo local de coSfera en el centro.

Nos encantan los talleres de arquitectura en familia. Nos gusta ver a padres o madres compartiendo un rato de ocio de calidad con sus hijos e hijas. Aprenden juntos, juegan, crean, se ríen y hacen cosas juntos sin que nadie les distraiga a unos de otros.

La propuesta del taller consistía en descubrir a los asistentes como cambió la arquitectura con el movimiento moderno, utilizando para ello a una de sus figuras principales, el arquitecto Le Corbusier, y tres de sus obras más características: la capilla de Ronchamp, la Unidad de Habitación de Marsella y Villa Savoya en Poissy.

Invitamos a todos a jugar con la luz, la fotografía y con Le Corbusier. Luz, fotografía y Le Corbusier son, precisamente, los temas del mes de enero en el curso para pequeños arquitectos.

Si entendemos la arquitectura como la creación de espacios, con la luz, podemos modificar y cambiar el uso de esos espacios. Así que, después de convencernos de que es posible cambiar nuestro entorno utilizando la luz nos pusimos a ello. Utilizando papel de distinto colores y aprovechando las entradas de luz del local cambiamos un poco el entorno.

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La siguiente visita fue a la Unidad Habitación. Carmen les explicó el edificio, el por qué de cada parte y el cambio que suponía en la forma de proyectar. La manera que se nos ocurrió para que experimentaran el edificio y a la vez la ciudad, fue enviarlos a explorar los alrededores del local haciendo fotografías ,con los teléfonos, de jardines, locales, parques, ventanas, balcones, fachadas, juegos de niños, columpios, zonas verdes… Estas fotos nos las enviaron y las imprimimos. Cuando regresaron de observar la ciudad, pudimos, con sus propias fotos, con su visión de la ciudad, hacer un collage sobre la proyección en la pared de la Unidad Habitación.

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Carlos Arruti, de Maushaus, dice que lo que ellos pretenden con su trabajo es dejar un “poso arquitectónico” en los niños y niñas. Pues en eso pensábamos cuando los chicos y chicas del taller de esa mañana, comprendían lo que quería Le Corbusier, sus conceptos y la utilidad que representaban para todos. Cuando los ves creando un edificio, con fotos que ellos mismos han tomado, y sabiendo lo que hacen, es maravilloso pensar que dentro de muchos años, lo que han hecho esta mañana les servirá para entender el mundo que les rodea.

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Para terminar de ser auténticos arquitectos y arquitectas del Movimiento Moderno teníamos que construir algo. Las reglas eran los cinco puntos de Le Corbusier, que les explicamos enseñándoles Villa Savoya.

Lo que tuvieron que construir fue una maqueta diseñada por La casa de Tomasa para entender estos cinco puntos.

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Construcción sobre pilares.

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Planta libre

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Fachada libre

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Ventana horizontal

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Terraza jardín

Una mañana genial. Los niños y las niñas hacen que disfrutemos de nuestro trabajo y hablar con los adultos que vienen a estos talleres siempre es ilusionante y motivador. Gracias a todos, nos vemos en el próximo.

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